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El Ocarina es inmortal

Esta entrada fue escrita originalmente en italiano por Paolo Gambardella. Ha sido traducida por un agente de inteligencia artificial y puede contener imprecisiones.

Il gran momento ha llegado: mi juego favorito de todos los tiempos acaba de ser anunciado en forma de remake.

Este juego pertenece al pasado, un pasado en el que todos mirábamos al futuro con curiosidad. Todo lo contrario que hoy, cuando el futuro nos da miedo. Después de que Super Mario 64 escribiera la gramática del 3D, llegó el nuevo Zelda: una novela épica escrita con esa misma gramática.

Las innovaciones fueron muchísimas, desde el sistema de fijación de enemigos hasta el inventario que se podía consultar y usar desde el mando. Pero la más importante fue que ya no se trataba simplemente de un juego basado en la fantasía de luchar con espada: se había convertido en una historia con un significado profundo sobre la infancia y el crecimiento.

La decisión de diseño de añadir el salto como acción disponible en cualquier momento cambia un poco las reglas del juego, y quizás abre la puerta a nuevos secretos basados en los “escalones”, algo que antes era imposible. A cambio, sin embargo, añade complejidad a los controles.

A este respecto, me pregunto cómo llega este juego a las nuevas generaciones, las que no jugaron a los originales ni en N64 ni en DS. Soy optimista. Por otro lado, en un par de años Nintendo tendrá el dominio absoluto en las tiendas, si Sony y Microsoft siguen ignorando las necesidades de sus clientes principales.

Creo en estos remakes como una gran forma de preservar la cultura, y me alegra tanto poder volver a jugar a este título como que las nuevas generaciones también puedan hacerlo.

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